El Consejero de Transportes e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid no sabe lo que es el Metrobús (billete de diez viajes). No, no es un chiste. En serio. Esto es lo que respondió en una sesión de control ante la petición de reducir el precio del billete por parte de la oposición:
"Lo primero que le quería preguntar ¿qué título utiliza usted para coger el transporte público? Creo que no lo coge nunca porque el Metrobús yo creo que no existe y entonces, si usted tiene el título del Metrobús... ¡Pues nos vamos todos! ¡qué no existe!"
Merece la pena verlo en video: no sólo ignora totalmente lo que se trae entre manos el departamento que él mismo dirige, sino que encima se jacta de su estulticia, se regodea creyendo que le ha metido un gol al rival, entre los aplausos y risotadas de sus compañeros de partido.
El precio del citado Metrobús -que existe desde 1998- subió un 22% el año pasado, desde los 7,40 euros hasta los 9. Actualmente cuesta 9,30 euros. El propio Consejero anunció dichas subidas. Pero, ¿a él qué carajo le importa lo que sea un Metrobús, o lo que cueste? ¿Transporte público? Eso es para trabajadores, estudiantes, inmigrantes..., chusma al fin y al cabo, pensará el ilustre Consejero de Transportes. Qué fácilmente se toman decisiones desde el coche oficial.
Por su parte el Ministro de Industria, Miguel Sebastián, presentó recientemente un plan brillante para ahorrar energía, el "Plan Renove de neumáticos". Se establecen subvenciones públicas de hasta 20€ para cambiar neumáticos viejos por otros nuevos que tengan la máxima calificación energética, según la etiqueta (A) regulada por el Reglamento europeo CE 1222/2009. Solo hay un pequeño problema: dichos neumáticos etiqueta (A) no existen en el mercado.
Miguel Sebastián, por cierto, es el tipo que debió de meterle a Zapatero en la cabeza la estupidez esa de que 'bajar los impuestos es de izquierdas'. Esto es lo que escribía en El País en el año 2002:
"Se debe renunciar al papel redistributivo de los impuestos y ceder este papel, si se desea, al gasto. Con esa renuncia se posibilita eliminar algunas de las distorsiones que se generan en casi todos los sistemas fiscales, y que se escudan en la necesidad de 'redistribuir la renta'. Por ello, la tendencia es a rebajar los impuestos sobre el trabajo y sobre el capital, los llamados 'impuestos directos'. La izquierda tradicional los sigue considerando 'progresivos' y 'redistributivos'. Los liberales y la nueva izquierda, principalmente anglosajona, los contemplan como causantes de ineficiencias y limitativos a la capacidad de generar riqueza y bienestar".
Al final lo que sí ha bajado bien y de verdad son los ingresos públicos, con un déficit del 10%. Por no hablar de las expectativas electorales del PSOE.

1 comentario:
Antológico.
De leyenda.
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